La Acuarela
La acuarela, en su forma más clásica y pura, usa colores en forma de pigmentos secos, hechos polvo y aglutinados por algo de goma en una oblea o pastilla. A estos se les aplica agua para diluirlos y recogerlos con el pincel para pintar sobre el papel.
En esta técnica los efectos de luz se obtienen por el blanco del fondo del papel sobre el que se realiza la obra, sin intervención alguna del pigmento blanco. Por ello, la calidad, porosidad y luminosidad del papel son de gran importancia en esta técnica pictórica.
La pintura a la acuarela empezó con la invención del papel en China poco después de 100 AC. En el siglo XII los moros introdujeron la fabricación del papel en España y la tecnología se extendió a Italia décadas más tarde. Algunos de los más antiguos fabricantes de papel incluyen a Fabriano (en Italia), abierto en 1276, y Arches (en Francia), abierto en 1492.
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